Belén Maya
Hija de dos grandes figuras del flamenco: Carmen Mora y Mario Maya, en una gira de éstos, viene al mundo en la ciudad de Nueva York como presagio de la internacionalidad de su arte.
Estudia en las grabaciones de su madre, en el legado de Martha Graham y en técnicas y estéticas danzísticas orientales además de pasar por la Escuela del Ballet Nacional, dirigida en ese momento por María de Ávila. Como resultado de esta formación, de esta curiosidad y de unos dones extraordinarios, su estilo dancístico y coreográfico resultan inéditos y particulares, nos trasladan continuamente por universos fundidos por sus brazos, su mirada y los exquisitos movimientos de su cuerpo.
En el comienzo pasa tres años en la Compañía de Mario Maya y mientras tanto, adquiere experiencia en los tablaos sevillanos.
Posteriormente ingresa como primera bailarina en la recién formada Compañía Andaluza de Danza. En ese momento es requerida por Carlos Saura para participar en la película Flamenco representando a las nuevas generaciones, a la vanguardia del flamenco. Su intervención marcará un hito en el baile flamenco femenino, abriendo un nuevo camino en cuanto a concepto, musicalidad, movimiento y vestuario. A lo largo de su trayectoria es invitada a colaborar en las compañías y espectáculos de los más importantes bailaores y coreógrafos como Javier Barón, Alejandro Granados, Manuel Reyes, Ricardo Franco, Andrés Marín, Goyo Montero y Ramón Oller.
En 1996, forma compañía propia, con un primer montaje La diosa en nosotras, obra reivindicativa y clarificadora del papel, no siempre reconocido, de las mujeres en el flamenco. La compañía está sólo integrada por bailaoras: Yolanda Heredia, Teresa Nieto, Rafaela Carrasco, Isabel Bayón…
Al año siguiente es invitada por Mayte Martín a participar en el Festival Grec de Barcelona. De esta puntual colaboración, nace una compañía compartida, Mayte Martín y Belén Maya, fruto de una conexión artística absoluta y de un mismo modo de entender el flamenco, dando como resultado dos espectáculos: Mayte + Belén y Flamenco de Cámara. Ambos han recibido inmejorables críticas en plazas tan relevantes como el Festival de Jerez (2002 y 2003), Teatro Real de Madrid, Teatre Grec de Barcelona, Festival de Otoño de Madrid, Teatro Central y Lope de Vega de Sevilla, Festival de Música y Danza de Granada, Teatre de la Ville de París, Espai de Barcelona, Simphony Space de Nueva York, entre otros.
En 2004, participa en el espectáculo Los Caminos de Lorca con la Compañía Andaluza de Danza, bajo la dirección de Pepa Gamboa, y estrena el espectáculo Fuera de los límites junto a Rafaela Carrasco y con dirección de Ramón Oller.
En el 2005, realiza una primera propuesta coreográfica en torno a Dibujos, que se estrena en Madrid, dentro de la programación de Los Veranos de la Villa, cosechando un gran éxito de público y crítica. De este espectáculo hace un previo en los actos de celebración del hermanamiento entre Madrid y Pekín celebrados en esta última ciudad en el mes de agosto. A finales de ese año, realiza una coreografía para las notas de Diego Amador al piano, titulado Ensayo nº 7, planteando un nuevo reto plástico a su cuerpo. Ambos montajes están realizados bajo la dirección de David Montero.
El proyecto Dibujos crece y se enriquece como se demostró en la puesta en escena del espectáculo en el Festival de Jerez, en su edición 2006, donde ni público ni crítica repararon en elogios.
De sus últimos trabajos destaca la colaboración solicitada por la Fundación Yehudi Menuhin para participar junto al violinista Gilles Apap en un proyecto de coreografiar música de Bach interpretada con violín. La puesta en escena ha tenido lugar en Luxemburgo el pasado 31 de marzo.
Su actual espectáculo, Dibujos, es el resultado del esplendor de una artista única. Está planteado sin grandilocuencias, nada es banal, todo son referencias, posee una visión ecléctica de la danza.
El baile de Belén surge de una necesidad personal de hacer lo que no está escrito, asistimos al comienzo de una época en la danza con un concepto ecléctico y universal. Verla es un viaje, el que la tradición flamenca realiza y que ella dibuja en el tiempo y el espacio.